A lo largo del verano y del otoño las ratas y los ratones entran en las casas en cantidades superiores a las de cualquier otra época del año.
Buscan seguridad, un refugio seco, alimento y una temperatura adecuada a su gusto y necesidades.
Hay muchos signos de que las ratas y los ratones nos invaden. Puede oir corridas o ruidos de roer por la noche, o ver las señales de su presencia -las marcas que dejan al roer o pisadas en la harina o en zonas de polvo.
A lo largo de su camino, podrá usted observar marcas de orina, manchas de grasa y la suciedad de sus pelos.
Los nidos de ratas, montones de comida o de material para hacer nidos y animales de compañia más nerviosos de lo habitual son otros signos de la presencia de roedores.
Se reconocen diferencias de comportamiento entre ratas y ratones que nos permiten controlar estas plagas con eficiencia.
Los dos se han adaptado muy bien a vivir en el interior de los edificios, pero lo han hecho de formas distintas.
Los ratones investigan rápidamente los nuevos objetos que encuentran en el interior, mientras que las ratas son más cautelosas.
Los ratones comen un poco de aquí y otro poco de allá, mientras que las ratas se paran y consumen un montón.
Los ratones beben agua, pero pueden sobrevivir largos periodos de tiempo sin ella, mientras que las ratas la necesitan a diario.
Los ratones tienen territorios mucho más pequeños que las ratas.